Riada de 1973
Este mes de Octubre se está caracterizando por tener un tiempo muy variable e inseguro, continuando con la tónica de finales de Agosto y el mes de Septiembre. De nuevo las tormentas han sido localmente fuertes, pero locales e irregulares, que ha contentando a unos y mosqueado a otros por llevarse de nuevo una decepción. En definitiva, este mes se está comportando como un mes tardoestival mediterráneo, tras unos Octubres que han sido nefastos en cuanto a precipitación, siendo prácticamente una prolongación del verano. Durante los últimos días hemos vuelto a tener inestabilidad, gracias a la presencia de aire frío en altura, causando algunos problemas en el S y E de la Península, coincidiendo con la efeméride de la Pantanada de Tous, recordada estos días tanto por la gente de a pie de calle como por aficionados y profesionales del mundo de la meteo. Sin embargo, por estas fechas se produjo un gran episodio de inundaciones en el SE ibérico, olvidado y dejado de lado debido a la proximidad y consecuencias que tuvo la riada de 1982. Me refiero a las inundaciones de 1973, con una torrencialidad superior a la de la Pantanada de Tous, y curiosamente en las mismas fechas.
La situación de lluvias torrenciales del 19 de Octubre de 1973 se cebó especialmente con las provincias de Granada, Murcia y Almería. Se trata de la situación en la que se registró la mayor cantidad de precipitación medida en una hora en nuestro país desde la riada de Santa Teresa (15 de octubre de 1879), cuando se estima que en algunas zonas de la cabecera del Guadalentín se acumularon unos 600 l/m2 en una hora, algo difícil, por no decir imposible, de imaginar. El período de retorno para que se volviese a repetir esa situación en la zona estaba estimado en unos 1000 años.. .Pero esto es el Mediterráneo, y aquí no valen las suposiciones.

El episodio de lluvias torrenciales que azotó al sureste peninsular en Octubre de 1973 tiene el honor de ostentar el récord de precipitación caída en una hora en el siglo XX en nuestro país. En la localidad almeriense de Zurgena cayeron unos 420 mm en una hora y el total de ese día ascendió a los 600 l/m2, que se acumularon en unas 2 horas (teniendo en cuenta el tiempo que estuvo lloviendo), con una primera tormenta que descargó 180 mm entre las 11 y las 12 horas, y los 420 mm comentados anteriormente que se registraron entre las 13 y las 14 horas, con una tregua de una hora entre ambas tormentas. Curiosamente, el mismo día (debido a la combinación de aire frío en altura, orografía, y vientos marítimos) se produjo otro aguacero similar en la localidad granadina de Albuñol, donde se acumularon unos 600 l/m2 en pocas horas. Estos registros están dados como válidos por la AEMET. Para entender la magnitud de estos aguaceros hay que recordar que la ciudad de Almería tiene una precipitación media anual que no llega a los 200 l/m2. Resulta curioso que la zona más seca de la Península sea también la que cuente con la mayor torrencialidad.

La situación sinóptica era de libro: DANA (gota fría) centrada en el Golfo de Cádiz, quedando la zona más inestable sobre el SE peninsular; altas presiones al n de la Península asegurando un flujo muy húmedo de levante, y un factor determinante en el mediterráneo Occidental: una orografía de cierta importancia, con valles encajados que miran hacia el mar. Y es que la cercanía de las montañas al mar fue otro factor determinante que ayuda a explicar la situación de aquellos días.
Con todo esto, la tragedia estaba servida. El agua y el fango se llevó todo lo que se ponía por delante, siendo de tal magnitud la riada que algunos pueblos de Almería fueron borrados del mapa, mientras que muchos otros quedaron incomunicados durante días. Los ríos y las ramblas de la zona se desbordaron alcanzando caudales medios y puntas extraordinarios teniendo en cuenta el tamaño de sus cuencas. En Puerto Lumbreras la Rambla de Nogalte llegó a tener un caudal de unos 3000 m3/s (recordemos que el caudal medio del Ebro no llega a 500 m3/s) y se llevó la vida de unas 100 personas que estaban en el mercadillo que se realizaba en la rambla debido a la inundación relámpago que se produjo. La riada llegó en forma de ola de 5 metros de barro y de agua. En el Levante almeriense el río Almanzora llegó a tener un caudal medio de 3500 m3/s y puntas superiores a los 5000 (casi como el caudal medio del Danubio), aunque en este sector los daños personales no fueron tan graves debido a que bastantes poblaciones se sitúan en altos. Por otra parte, en la provincia de Granada la localidad más afectada fue la Rábita (perteneciente a Albuñol), situada en el cono aluvial de una enorme rambla que recoge las aguas de otras ramblas de la zona de Albuñol (donde recordemos que cayeron 600 mm en pocas horas). Debido a la avalancha de fango y de agua, la parte del pueblo que se asentaba sobre el cono aluvial, desapareció, formándose un espectacular delta que se introdujo 200 metros en el mar debido a la carga sólida transportada por las ramblas durante la crecida, sepultando de barro, grava y lodo algunas zonas próximas al cauce. Se estima que por la rambla de Albuñol circularon en algunos momentos uno 2600 m3/s. En esta zona debido a la riada fallecieron unas 50 personas.

La riada del 19 de Octubre de 1973 dejó un panorama desolador: zonas de Almería, Murcia y Granada arrasadas, cubiertas de lodo y barro, con centenares de fallecidos y daños materiales valorados en miles de millones de pesetas. Tuvieron que pasar años para que la zona se tuviese que recuperar totalmente. Y este ha sido el resumen de la inundación del 73. Una de las grandes. Una de las más mortíferas. El día en la España más seca se ahogó.
